Aún
no he sido preso
y no sé
lo altas que son las renuncias
desde dentro,
ni si la esperanza
es lo último que se pierde,
ni si hay pozos más hondos
desde los que escuchar el viento.
Aún
no he sido yonki
ni mendigo
y no he podido comprobar
de qué cristal es su carne,
transparentes objetos
esperando cundas
o dejando escurrirse el tiempo
entre cartones y espaldas dormidas,
ni sé qué zigzag eléctrico maneja
sus amaneceres
para devolverles los huesos intactos
a sus intactas esquinas.
Aún
no he sido inmigrante
ni puto
ni chapero
ni esclavo,
aún
no lo he sido.
Con Climtemnestra en Micenas
Hace 1 semana
lino, tu poema-mantra para repetirse a uno mismo de vez en cuando me ha recordado a una bella frase de Eliseo Subiela: "En la vida estarás siempre diciendo adiós. Que eso no te impida amar". Un abrazo!
ResponderEliminarSonia, como casi todo el mundo ya ni cuento a toda la gente que dije adíos, desde mis primeros amigos del jardín de infancia hasta los amores más crudos o más vivos...y creo que hay que seguir trabajándose la amistad y dejar que las fortalezas de nuestro corazón caigan, si es necesario, con estrépito.
ResponderEliminarPor si se me olvida lo puse allá arriba, jeje.
Un abrazo.
Precioso, felicidades...
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