Los brotes de las zarzas
te asoman
entre el cuello y tu camisa,
hojarasca alimentada
por esos tristes paseos
con los dedos abrasados
de sostener el ron más dulce.
Espera,
y la espera es un diluir de autopistas
y una mentira en cada tallo,
sin riesgos.
Abono las fisuras
con que miras el dolor
sin dejar de respirarte,
y no hay farolas
para iluminar esos brotes
con las raices en el aire.
Espero,
ruedan las mentiras
entre nuestras rodillas,
y ya no importa:
no son de nadie,
son icebergs desmigándose
en las sobremesas,
son frases hechas
y silencios fosilizados
de esperar.
Con Climtemnestra en Micenas
Hace 1 semana
Un gran poema.
ResponderEliminarUn placer de lectura en esta tarde de lluvias primeras.
Gracias :)
Oye, Lino, te pido el mantra en serio pero dime si es tuyo... jeje... me lo quiero llevar y no está bien no decir de quién es...
ResponderEliminarUn beso.
Gracías Mamen, un placer tu visita, y la lluvia es uno de mis ingredientes favoritos para leer.
ResponderEliminarCarmen, el mantra me lo envió una amiga por email diciéndome que era anónimo, que lo había sacado de una revista de barrio; yo busqué referencias pero no he encontrado nada; yo no le he añadido, ni quitado nada...así que consideralo propiedad de la humanidad.
ResponderEliminarUn beso