
Los besos son esponjas
que no siempre se pueden
escurrir del todo.
Las esponjas son cerebros
que, antes de crear ideas,
se desaguan espaldas abajo.
Los cerebros son planetas
encerrados en comisarías
con corazones en las ventanas.
Los planetas son besos sueltos
girando en oscuras plazas
de pueblo.
Y los besos...los besos
tal vez sean testigos húmedos
que exploran la raiz de las palabras,
o que rasgan los velos de crisálida
con que nos protegemos.
Me gusta mucho cómo escribes, Lino. he estado leyendo varias entradas.
ResponderEliminarGracias por tu amable comentario en mi blog.
Encantada.
Discúlpame, no he abundado sobre algo importante al menos para mí, me gusta mucho cómo escribes y sobre lo que escribes además.
ResponderEliminarLos besos son la antesala de muchas cosas y tan necesarios... también son curativos, mucho más curativos que otras cosas... se me ocurre que las prostitutas no besan o eso oí o leí en algún sitio... fíjate si son importantes los besos que los guardan sólo para quienes quieren..
ResponderEliminarPor cierto, nunca te lo he dicho pero esa mantra que tienes ahí a la entrada un día de estos te la robo.
Un beso.
Gracías Sofía, me animan tus agradables palabras. Escribir no lo tengo tan valorado como el oxígeno pero siempre me ha gustado y cada vez me gusta más.
ResponderEliminarSí, yo tb había oído que las prostitutas restringían los besos, que los consideran los verdaderos testigos que, como tú dices, guardan para quienes quieren; y es cierto que los besos transportan una íntima energía que siempre reconforta, pasos previos, broches de despedida...y en medio...si es posible más besos.
ResponderEliminarMantra...es tuyo ya, :-D
Un beso