MANTRA PARA REPETIRSE UNO MISMO DE VEZ EN CUANDO

Después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma
y uno aprende que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender
que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes..
y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad,
y después de un tiempo uno aprende que,
si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema,
asi uno planta su propio jardín
y decora su propia alma
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores,
uno aprende que realmente puede aguantar,
que realmente es fuerte,
que realmente vale
y aprende y aprende…
y con cada adiós uno aprende.

Puede que ANONIMO

25 de febrero de 2009

Limosna y justicia


Pasamos andando delante de alguién que extiende la mano abierta hacia arriba, pidiendo limosna, y una energía canalla nos empuja a mirar hacia otro lado. O peor aún, pasamos a su lado como si pasáramos al lado de una farola, sin mirar y sin ver. Como si fuera trasparente.
La caridad no soluciona la vida, solo y con suerte el día.
No juzgo, ni hay consejos; si tengo algo suelto y no aprovecho para mirar el paisaje urbano o humano, quizá me acerque y deje alguna moneda en su mano. Y no me gusta dar limosna: me parece que al tiempo que le doy mi moneda respaldo las causas que le han llevado a terminar en esa situación, tampoco solucionaria nada que mi bolsillo se quedara vacio porque a la vuelta de mi paseo volvería a encontrarme con esa mano extendida.
O al día siguiente.

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