Fantasear tener más corazón
o en jugar al póker y
perder el alma,
imaginar que alguién me espera
después de dar vueltas
y vueltas a las madrugadas,
imaginar ser tiempo al acecho
de cornisas donde prenderse y anidar,
creer que estar alegre es tener la llave
que cancela el dolor,
a veces,
deseo
no estar aquí, no ser yo,
mudar de piel,
abandonar el lastre
a menudo tan mal estibado.
Pero...al final...siempre regreso
de ese viaje.
Con Climtemnestra en Micenas
Hace 1 semana